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ONELIFE #36 – Spanish

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Land Rover’s Onelife magazine showcases stories from around the world that celebrate inner strength and the drive to go Above and Beyond. This special issue of Onelife marks Land Rover’s 70th anniversary – a celebration of unparalleled achievement and pioneering innovation. We bring you the incredible story of how we reunited an original 1948 car with its former owners, as well as looking back at Land Rover vehicles’ most intrepid expeditions around the globe.

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ENTREVISTA A GERRY MCGOVERN Un exceso de opciones puede generar confusión. El SVAutobiography (abajo, derecha), gracias a su planteamiento simple y comprensible, es un santuario de paz, según McGovern. «AL DISEÑAR UN COCHE CREAMOS UN OBJETO MODERNO… ¿POR QUÉ PREOCUPARSE DEMASIADO POR CAPTURAR UNA ESTÉTICA DE OTRA ÉPOCA?» GERRY MCGOVERN estructural para que estén al mismo nivel que las otras esferas, especialmente la ingeniería. Siempre hace falta un punto de partida. Y el nuestro es crear una visión: hay que tener esa visión y así los ingenieros sabrán qué quieres y trabajarán para conseguirlo. La negociación forma también parte del proceso y, por eso, es fundamental forjar una buena relación con los ingenieros. Recuerdo que, diez años atrás, era imposible usar ruedas de más de 20 pulgadas, porque la suspensión no podría soportar su peso. Hoy, el tamaño medio de las ruedas es de 22 pulgadas. Y esto nos enseña que hay que empujar y empujar, y conseguir que los demás te sigan. ¿Por qué es tan importante reducir? Si vas a una tienda o si quieres comprarte un reloj o una prenda de ropa y te dan 15 versiones a elegir, seguramente tendrás la tentación de salir corriendo porque no sabrás con cuál quedarte. Por tanto, hay que reducir las opciones. Hacerlo fácil, comprensible y no confundir a la gente. El SVAutobiography, por ejemplo, es como un hotel de lujo por dentro y no hay que mancillar esta sensación. Es un santuario de paz, casi una prolongación de tu casa, y no hay que malograr esta ilusión. Creo que un vehículo tiene que ser un objeto de deseo y si lo reduces a su esencia tienes más opciones de poder apreciar su belleza natural. En el diseño de automóviles, ¿cuál es el peso de la tradición y la historia? Un exceso de minimalismo puede dar como resultado unos productos asépticos y sin alma, o sea que es importante no llevar demasiado lejos este esfuerzo de reducción. Yo soy un vanguardista bastante ecléctico: me gustan los diseñadores italianos de mediados del siglo pasado, como Gio Ponti y otros, alejados del enfoque más frío de la escuela de Mies van der Rohe. Pienso que el secreto está en mezclar bien. Sin embargo, en el caso de un coche estás diseñando un objeto moderno que tiene que encajar en el mundo de su época y por eso no me parece que tengan mucho sentido los homenajes al pasado y a los iconos que nos han precedido. La propia palabra «icono» también genera su debate. ¿Qué es un icono? En el caso del Defender, hay una idea clara de reconocer el pasado, pero ha llovido muchísimo desde su aparición y el nuevo modelo llegará con un sinfín de cambios en lo que respecta a capacidad técnica, procesos de fabricación, aerodinámica, legislación, costumbres de las personas, estilos de vida... Todo esto tendrá tanta influencia que el nuevo diseño cobrará enseguida una nueva dimensión, muy alejada del original. Por tanto, ¿por qué preocuparse demasiado por capturar una estética de otra época? Creo que lo básico es intentar sintetizar la esencia de lo que significa el vehículo para su tiempo. No tenemos que dejarnos influenciar en exceso por el pasado. ¿La llegada del vehículo eléctrico aumentará exponencialmente las posibilidades del diseño? Sin duda alguna. De repente, desaparece el motor, por lo que el principio tradicional de los tres volúmenes o dos volúmenes deja de tener sentido. Supongo que ahora mismo la disyuntiva está entre un volumen único o bien adelantar la cabina, lo que en mi opinión no permite conseguir las mejores proporciones. Será interesante ver cómo evoluciona todo. Sin embargo, al final la gente no compra sistemas de propulsión ni motores eléctricos, sino un producto. Y, para mí, los productos tienen que despertar un deseo, lo mismo un reloj que un coche: debe provocar esa reacción visceral nada más verlo. ¿Cómo me hace sentir? ¿Lo quiero? Y esa sensación tiene que mantenerse mucho después de comprar el producto. Lo tengo, lo uso, convivo con él, pero ¿disfruto de toda la experiencia? ¿Todavía me despierta ese deseo? ¿Sigue cumpliendo su función? ¿Nos une una relación duradera? Dylan Jones es redactor jefe de GQ, GQ Style y GQ.com. Es el presidente de London Fashion Week Men’s, miembro del consejo del Hay Festival y autor del best-seller David Bowie: A Life. 71