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ONELIFE #36 – Spanish

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Land Rover’s Onelife magazine showcases stories from around the world that celebrate inner strength and the drive to go Above and Beyond. This special issue of Onelife marks Land Rover’s 70th anniversary – a celebration of unparalleled achievement and pioneering innovation. We bring you the incredible story of how we reunited an original 1948 car with its former owners, as well as looking back at Land Rover vehicles’ most intrepid expeditions around the globe.

UN MUNDO DE AVENTURAS

UN MUNDO DE AVENTURAS «LA AVENTURA SIGUE SIENDO ALGO EXTRAORDINARIO. PARA ENCONTRARLA, ES MEJOR ALEJARSE DE LOS CAMINOS MARCADOS Y DE LO PREDECIBLE». TIM SLESSOR, MIEMBRO DE LA PRIMERA EXPEDICIÓN OVERLAND. Arriba: los Land Rover Series I SNX 891 «Oxford» y SNX 761 «Cambridge» durante la Far Eastern Expedition de 1955. Derecha: Tim Slessor, de nuevo al volante del SNX 891 en el castillo de Eastnor después de su aparición en Santa Helena y su reciente restauración a cargo de Adam Bennett, entusiasta de Land Rover. En septiembre de 1955 —apenas ocho años después del lanzamiento del primer Land Rover—, dos Series I salieron del Hyde Park Corner de Londres rumbo a la costa de Kent. Empezaba así la legendaria Oxford and Cambridge Far Eastern Expedition, una auténtica proeza de 51.000 km que marcaría un antes y un después en la historia de las expediciones motorizadas. El destino del grupo era el puerto de Singapur, enclave comercial por excelencia del sureste asiático y el punto no insular de Eurasia más alejado de Londres. Seis estudiantes de las dos famosas universidades británicas, sabedores de que ninguna expedición terrestre había conseguido llegar nunca más lejos de Calcuta, habían comenzado a planificar la aventura un año antes, mientras tomaban un café en una residencia de estudiantes. Uno de ellos era Tim Slessor, ex periodista y documentalista de la BBC, hoy con 86 años a sus espaldas. Miembro de la mítica expedición y autor del best-seller First Overland, es un hombre rebosante de energía y magnetismo. Sus ojos vivos y sus andares ligeros dejan entrever una persona que ha dedicado toda su vida a explorar nuevas fronteras, un auténtico aventurero a la antigua usanza. En las primeras palabras de su diario de la expedición, parafraseó al legendario montañero y conquistador del Everest, Sir Edmund Hillary: «El principal objetivo de nuestro proyecto Far East es vivir una bonita aventura». Antes de averiguar cómo definiría hoy la aventura un periodista de 86 años, surge una pregunta todavía más decisiva: ¿Quedan hoy aventuras de verdad por vivir? «Teníamos más oportunidades que los jóvenes de hoy», admite Slessor. «Ahora, casi todas las aventuras ya han tenido una primera vez. Sin embargo, hay cosas que no cambian. La aventura sigue siendo algo extraordinario: se disfruta más en compañía de amigos y debe incluir un cierto nivel de riesgo. Para encontrarla, es mejor alejarse de los caminos marcados y de lo predecible». LA PRUEBA DE FUEGO Los vehículos eran una pieza clave en el proyecto, un dato que no pasó por alto la Rover Company, consciente además de la oportunidad que suponía para su imagen. Tal y como recuerda Tim, «pensábamos que los de Rover nos tomaban el pelo cuando nos dijeron que podíamos poner a prueba los vehículos hasta que no aguantaran más». Un año antes, en 1954, unos estudiantes habían realizado una expedición de ida y vuelta a Ciudad del Cabo en dos Land Rover, y la conclusión saltaba a la vista: «Era imprescindible un vehículo con tracción en las cuatro ruedas, resistente y con relaciones de marcha bajas, y el Land Rover era el único que cumplía los requisitos. Necesitábamos dos, y costaban 600 libras cada uno, pero entre todos apenas conseguimos reunir 200». El equipo necesitaba apoyo económico y la propuesta de llevar a cabo un proyecto de irrigación fue la justificación que necesitaban los patrocinadores (un total de 83, entre ellos la Rover Company y la BBC). El cámara de la expedición, Antony Barrington-Brown (BB para los amigos) habló con un joven (hoy Sir) David Attenborough, por aquel entonces un novato en la BBC, aunque con el tiempo se convertiría en una figura legendaria del prestigioso departamento de historia natural de la cadena. BB convenció a Attenborough para que cediera al equipo una cámara y un rollo de cinta. De paso, el periodista regaló a los expedicionarios unas sabias palabras antes de su partida: «Si no tenéis nada mejor que hacer, hervid agua». El resto, como suele decirse, es historia. FOTOGRAFÍA: ANTONY BARRINGTON-BROWN (4) 30

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